¿Sabías que todas las mujeres embarazadas sufren cambios en su organismo durante los 9 meses del embarazo?
Estos cambios se deben a la mayor producción de hormonas femeninas y pueden condicionar diferentes síntomas que solo experimenta una mujer en embarazo y repercuten, casi sin excepción, sobre todos los órganos y sistemas. El objetivo de estos cambios, es que el cuerpo se adapte al proceso de la gestación y brinde las mejores condiciones para el desarrollo del feto, el parto y la lactancia.
Hablaremos de los cambios fisiológicos más importantes que sobrellevan las mujeres embarazadas.
Aumento de peso:
En promedio la mujer aumenta unos 10870 gr durante todo el embarazo, produciéndose la mayor parte del mismo en los últimos dos trimestres. Podemos hablar de aproximadamente un kilo de peso por mes. De ese peso corresponden 3180 gr al feto,1800 gr al líquido amniótico, la placenta y las membranas fetales. El útero aumenta unos 900 gr y las mamas otros 900 gr, 2700 gr se deben a retención de líquidos en la sangre y 1400 gr en general al mayor depósito de grasa. Los líquidos en exceso se excretan en la orina los días que siguen al alumbramiento.
Metabolismo:
La mujer embarazada tiene un mayor consumo de energía y por este motivo su metabolismo se eleva alrededor de un 15%. Esto hace frecuente que la mujer tenga una sensación de calor excesivo en el embarazo.
Sistema circulatorio:
El volumen de sangre durante el embarazo es aproximadamente un 30% mayor de lo normal, es decir hay una mayor cantidad de sangre circulante. Para compensar este incremento en el volumen sanguíneo, se aumenta también la producción de glóbulos rojos en la médula ósea, sin embargo no aumentan en proporción el componente celular (glóbulos rojos), ni el componente líquido (plasma sanguíneo) y por tanto se produce una anemia fisiológica del embarazo. En el momento del nacimiento del niño, se pierden unos 1-2 litros de sangre, esto se ha salvaguardado con el volumen extra que se ha generado durante la gestación.
Respiración:
El patrón respiratorio de la mujer embarazada se modifica, con un incremento de la frecuencia respiratoria (mayor número de respiraciones por minuto) por dos factores: 1- debido al aumento del metabolismo basal de la embarazada, el consumo de oxigeno aumenta un 20% al final del embarazo y se forma mayor cantidad de dióxido de carbono, haciendo que se genere una respiración más rápida en la mujer. 2- el aumento de tamaño del útero hace que asciendan los órganos del abdomen y el diafragma, generando una disminución de la capacidad pulmonar, también aumentando las respiraciones por minuto de la madre.
Sistema urinario:
Los riñones tienen una actividad mayor durante el embarazo, por la mayor circulación de líquidos en el cuerpo. Además, debido a aspectos mecánicos como la presión que ejerce el útero sobre la vejiga, se genera una necesidad más frecuente de vaciar la vejiga, yendo al lavabo más veces al día.
Mamas:
Las hormonas estimulan el desarrollo de sistema donde se produce la leche en las mamas y el sistema de conductos por el cual se lleva la leche hasta el pezón. Los pezones y areolas aumentan de tamaño y pigmentación y se tornan más eréctiles, facilitando el proceso de la lactancia.
Sistema gastrointestinal:
Existe una relajación muscular en el tubo digestivo, originándose reflujo gastroesofágico, aumento del tiempo que tarda el estómago en vaciar los alimentos hacia el intestino y una reducción de los movimientos intestinales. Por estas modificaciones aparecen con frecuencia síntomas como el ardor gástrico, sensación de saciedad temprana y estreñimiento. Sumado a esto, el factor mecánico por el tamaño del útero y su contenido, hace que las molestias digestivas sean consultas médicas habituales.
Sistema osteo-muscular:
Los principales cambios adaptativos en este sistema son: 1-hiperlaxitud ligamentosa y 2- la adaptación postural en el embarazo.
La relaxina es una hormona que se produce en el embarazo teniendo una especial repercusión en las articulaciones pélvicas (sacroiliaca, sacrococcigea y púbica), proporciona mayor laxitud y flexibilidad en ligamentos y articulaciones, favoreciendo el proceso de embarazo y parto.
La adaptación en la postura es secundaria al mayor tamaño y diferente orientación del útero, en este punto, existe un desplazamiento del centro de gravedad hacia atrás, sobre los miembros inferiores, un aumento de la lordosis de la columna (curvatura de convexidad anterior de la columna), una sobrecarga de la región lumbar y en el 3º trimestre aumento de la base de sustentación. Esta adaptación postural al peso del útero, puede generar lumbalgias, cansancio e intolerancia a posturas por períodos prolongados.
Además de los cambios adaptativos del embarazo, las mujeres presentan otra serie de cambios externos, que suelen repercutir sobre la apariencia de la mujer. Este tema lo trataremos en una próxima publicación.
Dra. Diana Salgado (Licenciada en Medicina)






